Braşov es una ciudad preciosa, una montaña resort, destino de ensueño para los esquiadores y para cualquiera. Sus calles limpias, tranquilas y bien conservadas dejan ver que ni los estragos de la guerra ni los de la remodelación del comunismo afectaron el encanto de la ciudad. Lo que parece un castillo no es sino otra iglesia ortodoxa: St. Nicolae.
segunda-feira, 2 de fevereiro de 2009
Braşov
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