Además, el Guggenheim es también mucho más interesante de lo que esperábamos y, podríamos decir, el museo de arte contemporáneo más interesante de todos los que hasta ahora hemos visitado. A menudo un museo de arte contemporáneo es, para nosotros, un conjunto de salas muy grandes con obras bastante pequeñas compuestas de cosas tan abstractas como un papel arrugado, un cuadro negro, o un wáter colgado al revés. Para colmo, muchas veces la obra se titula "Sin título" por lo que ni una pequeña pista para poder reaccionar siquiera. Bueno, tenemos que decir que el Guggenheim ES DIFERENTE. Para empezar, tienes audioguía y visitas guiada, cosas muy poco frecuentes en museos contemporáneos. Su explicación no sólo te permite saber qué pretendía el autor con cada obra, sino incluso verle su sentido, el por qué del arte, más allá del arte por el arte. En la mayoría de las fotos se ven obras de Anish Kapoor. Este artista pretende, en primer lugar, eliminar su huella de la obra de arte y para ello crea máquinas que hagan la obra de forma mecánica pero sin que lo parezca. En segundo lugar y como aspecto más sorprendente, juega con las percepciones. En el arte abstracto, a veces lo único que se tiene como cierto es lo que se percibe; lo que se ve. Pues Kapoor juega incluso con eso, porque lo que parece llano es cóncavo, lo que parece una mancha o una incipiente sombra es convexo ... Sorprendente.
Destaca en una de las salas más grandes la enorme escultura de Richard Serra que no podría tener mejor nombre: La materia del Tiempo. Con esta escultura vemos la linealidad, la circularidad o la espiralidad del tiempo que, además, puedes experimentar metiéndote dentro de los casi laberintos que la conforman.
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